Estrategia para lanzar una marca: 6 pasos para alcanzar el éxito.

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‘6.000 impactos. Ese el promedio de mensajes que recibe cada persona en un día común y corriente. Claramente, el desafío no solo está en ser vistos, sino también en ser relevantes entre tantos estímulos para que la marca se recuerde.

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Fuente: Recuerdo publicitario por edad y medio 2018, neuromedia.es.

 

El ‘scroll’, el ‘skip’ o el ‘zapping’ son acciones que hoy en día las personas hacen casi que por inercia. Debemos sorprenderlas para despertarles un click interno que active sus antenas de atención. Lograr esa conexión que no solo se base en algoritmos, sino en las personas.

Este desafío lo afrontan a diario tanto marcas consolidadas como completamente nuevas. Luego de crear o reposicionar una marca surge una duda natural, ¿cómo seguimos ahora? ¿Qué hacemos con toda esta información? Lo primero, reconocer que, con una estrategia, un posicionamiento y una personalidad bien definida tienes una gran herramienta sobre la que construir. Luego, comienza una etapa crucial: transformar estas ideas en experiencias y emociones que acerquen la propuesta de valor de forma tangible en los distintos puntos de contacto.

¿Cómo hacerlo? Estableciendo una estrategia de lanzamiento que nos ayude a planear y ejecutar paso a paso.

 

1. Planificar nuestro camino

Si lanzamos un barco en alta mar sin mapa o radar no podemos saber a qué puerto irá a parar. Lo mismo sucede con una marca que se lanza sin un rumbo claro. Es crucial dedicar tiempo a reflexionar y definir una planificación estratégica que enmarque el lanzamiento y sirva como hoja de ruta en todo el proceso. Establecer los objetivos de comunicación, identificar y priorizar los públicos como establecer las estrategias para alcanzar los objetivos son puntos clave para un lanzamiento exitoso. Aunque estemos ansiosos por ver la marca en el mercado, es importante detenerse y definir un plan de comunicación para que el esfuerzo realmente valga la pena.

 

2. Identificar los puntos de contacto

Como adelantaba Peter Drucker, “lo más importante de la comunicación es escuchar lo que no se dice.” El qué decir es tan relevante como el dónde, el cuándo y el cómo. Por lo tanto, es importante tener claro los puntos de contacto en los que las personas interactúan con la marca para incluirlos en la planificación. Detectar oportunidades para trasladar la propuesta de valor de una forma llamativa y tener una visión completa para mantener coherencia y consistencia con el mensaje. A veces, que la marca esté presente en un punto inesperado con un mensaje atinado, puede ser muy significativo y valioso para la persona.

Por ejemplo, en el caso de la marca Inloyalty se repartieron tarjetas a los clientes para sorprenderlos y enviarles un mensaje que sea una experiencia en sí mismo. Una carta que se podía plantar y que así reflejara la necesidad de cultivar la relación con ellos a largo plazo.

 

3. Establecer acciones en el tiempo

Una vez definidos los objetivos, priorizado los targets e identificado los puntos del contacto en el costumer journey se debe planear la ejecución, traducir estas estrategias en acciones concretas a lo largo del tiempo. Establecer los impactos que marquen hitos en el calendario y que permitan organizar los recursos para hacer las acciones realidad.

 

4. Tener clara nuestra historia

Con el plan de acción establecido tenemos el continente y hay que establecer el contenido. Para esto, la estrategia de la marca y la personalidad son un punto clave para articular el posicionamiento en un ‘storytelling’ enfocado en el público objetivo y que ponga en alto la promesa de la marca. Contar con una historia modulable a través de los distintos puntos de contacto ayudará a construir valor en cada impacto. Como expone el conocido Seth Godin, “el marketing ya no es cuestión de lo que sabes producir, sino de qué historias sabes contar.” Entonces, apostemos por crear una buena historia para contar el valor de la marca.

 

5. Empezar por dentro

Para lanzar una marca hay que tener presente, ante todo, a las personas que las componen: sus empleados. No importa si son muchos o pocos, porque son las personas que la hacen realidad día a día. Por lo tanto, es crucial considerar al equipo interno como “punto 0” en todo lanzamiento. Una vez ellos crean y compartan los mensajes serán los mejores embajadores de la marca y se superara mejor cualquier aversión al cambio. Planear un comunicado, un evento o una reunión donde se los haga participe de los planes de comunicación es una calve importante en este proceso.

Huercasa, es un caso que se trabajó desde FutureBrand y donde se realizó un lanzamiento interno muy movido y divertido en el festival de música country organizado por la compañía al que acudieron todos los empleados.

 

6. Definir los recursos para invertir

Sin lugar a duda, el lanzamiento de una marca implica recursos de todo tipo. Energía, tiempo, equipo y dinero. Cuantos más recursos se disponga, más volumen se alcanzará. Sin embargo, no implica necesariamente invertir más, sino invertir mejor. Tomar decisiones que velen por la eficacia y eficiencia y así optimizar la inversión realizada.

 

 

Lanzar una marca no es algo que suceda todos los días. Es un momento que vale la pena disfrutar y planear para obtener resultados positivos. Tener claro dónde estamos y hacia dónde queremos ir teniendo siempre presente que nos dirigimos a personas. En definitiva, no hay oportunidad para una segunda primera impresión. ¿Cómo quieres que sea la tuya?.

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